jueves, 4 de agosto de 2011

Cántico de dragón

Sé que no es la historia que estabais esperando, pero mientras revisaba algunos relatos que tenía en el ordenador he visto este y he decidido revisarlo y subirlo, asi que espero que os guste. Si el relato os gusta puede que termine continuandolo aunque he de decir que es una especie de prólogo que hice para el concurso de un foro y no tenía pensado nada más de la historia.

Las aguas se mecían con pequeñas olas que abrazaban la arena dorada. Chocaban contra el rocoso acantilado y llenaban la noche con su estruendo. La niebla, algo tímida, dejaba extender sus brazos sobre la pequeña playa y el reflejo de la luna en el agua daba al lugar un toque mágico. Una suave brisa se colaba por las grietas de las rocas arrancando susurros y lamentos. Sin embargo estos no eran los únicos sonidos audibles, en el interior de una cueva sombría, de cuyo techo colgaban estalactitas que intentaban alcanzar a su pareja estalagmita y fusionarse en su amor eterno, podía oírse el eco de voces humanas que cantaban en un lenguaje extraño. Las sombras producidas por las antorchas de las paredes de la cueva daban un toque misterioso a esta. En sus grandes profundidades se encontraba un grupo de hombres y mujeres vestidos con túnicas violetas. Encapuchados como estaban, formaban un círculo en torno a un gran pedestal lleno de signos extraños en el que se hallaba tumbado un chico joven semidesnudo de piel cobriza. Su pelo de ébano reposaba sobre la pálida piedra y, aunque tenía los ojos cerrados, sus rasgos presentaban una ligera belleza. A su lado, con una túnica plateada, se alzaba una joven hermosa, de cabellos rojizos cual fuego ardiente que reposaban, ondulados, sobre sus hombros. Sus finos labios rosados murmuraban un canto melódico con una dulce y tierna voz. Y sus ojos avispados de esmeralda miraban al frente mientras los demás completaban el canto. De repente el canto cesó y los dibujos extraños del pedestal y de las columnas que rodeaban la estancia se iluminaron. La joven cogió un cuenco lleno de agua cristalina y lo fue vertiendo sobre el cuerpo del chico. El líquido serpenteó por su pecho, iluminado del mismo tono azulado de los símbolos de la cueva, formando el dibujo de un dragón enroscado sobre la piel del joven. Al momento abrió los ojos, de un color casi mágico y los volvió a cerrar para volver a la oscuridad, sintiendo como si cayera en las profundidades del más grande océano.

lunes, 14 de febrero de 2011

Tres deseos


Hoy es San Valentín y me gustaría que disfrutaseis de esta pequeña historia:
Tres deseos

 Empezaba a dejarse ver el sol por el horizonte, teñía rosáceas las nubes del cielo y extendía sus rayos en todas direcciones. En su habitación un chico despertaba apagando el ruidoso despertador.
“Hoy me siento bien” Pensó.
Se levantó de la cama y se dirigió al cuarto de baño. Abrió el grifo de la ducha y tras desvestirse se metió en ella. Cuando hubo terminado se vistió, desayunó y salió de su casa. Una suave brisa rozó su cuerpo, respiró profundamente y sonrió.
“Por fin es viernes”
Siguió andando hasta el instituto. Cuando llegó entró en su clase y se sentó al lado de su amiga Vanesa.
-¡Hola Vanesa!-sonrió
-¡Hola Nigel!-contestó Vanesa.
Mientras empezaba la clase Nigel miró a su amiga, parecía algo triste y distraída.
-¿Te pasa algo?
-No… Solo he dormido mal
Nigel se paró a pensar, seguro que ella no estaba así por eso, pero decidió dejarlo pasar por el momento.
El día transcurrió sin ninguna novedad, Vanesa seguía sintiéndose triste y algo cabizbaja, pero no decía nada. A la salida del instituto Nigel se paró delante de Vanesa.
-¿Te apetece que comamos por ahí? Hoy es viernes.
-Es que…
-Venga que te invito-le cortó Nigel sonriendo.
-Vale-logró decir ella también sonriendo.
-He decidido que hoy te voy a conceder tres deseos. Primer deseo, ¿dónde quieres ir a comer?-dijo muy entusiasmado.
-Bueno tampoco quiero abusar… Con ir al restaurante italiano que solemos ir me vale.
-Hecho. Dejamos las mochilas en casa y nos vemos allí en una hora. Adiós- hizo un gesto de despedida con la mano.
-Hasta luego-se despidió ella.
Nigel llegó pronto a la puerta del restaurante y vio llegar a Vanesa. La sonrió y entraron dentro. Se sentaron en una mesa junto a la ventana y pidieron dos platos de pasta. Cuando les trajeron los platos el olor invadió su olfato y cuando empezaron a comer el gusto hizo el resto. Vanesa seguía algo distraída, pero hablando y riendo pareció sentirse mejor.
-Ahora te toca el segundo deseo, ¿a dónde te gustaría ir?-preguntó Nigel al salir del restaurante.
-Pues ahora que lo dices…Han abierto unos puestos en el parque y me gustaría verlos, pero solo si a ti te apetece.
-Claro que me apetece, hoy he dicho que te voy a cumplir tres deseos.
-Ya pero…
-No hay peros que valgan. Vamos.
Llegaron al parque y se dirigieron a la zona de los puestos. Había mucha gente mirando. Algunos riendo, otros aburridos y otros comentado qué se habían comprado. Había niños correteando con globos en las manos y otros disfrutando de sus helados.
Los dos chicos caminaban mirando los puestos, se probaban cosas y sobre todo reían comentando las cosas divertidas que veían. Decidieron comprar helados después de ver todos los puestos y sentarse en el césped para comérselos. Mientras lo hacían una cálida brisa mecía las hojas de los árboles. Los rayos del sol las atravesaban y daban al lugar unos pequeños brillos color esmeralda.
-¡Qué bonito!-comentó Vanesa suspirando.
-Es verdad-un momento de silencio mientras lo observaban- Bueno, te queda un último deseo.
-Dentro de poco atardecerá. Me gustaría verlo desde un sitio alto. Toda la ciudad en un cálido color anaranjado.
-De acuerdo, en este parque hay una colina desde donde se puede ver gran parte de la ciudad, vallamos allí.
Se levantaron y anduvieron tranquilamente hasta la colina. Allí, sentados bajo un árbol, esperaron en silencio a que el momento llegara. El sol fue descendiendo y con ello se dedicaba a ir pintando los altos edificios a un tono anaranjado. Los cristales brillaban y el tiempo pareció detenerse por un instante. Un instante lleno de tranquilidad. Y por fin el sol terminó por ocultarse despidiéndose hasta un nuevo día.
-Muchas gracias Nigel-Vanesa ya parecía más contenta- Me ha encantado todo este día. Creo que mañana me gustaría cumplirte a ti otros tres deseos. Te lo mereces.
-No hace falta que hagas nada, mi deseo ya se han cumplido.
-¿A sí? ¿Y cuál era tu deseo?
-Pues mi deseo era…-la miró a los ojos- poder estar todo un día contigo y animarte.
La chica inspiró profundamente y le abrazó.
-Muchísimas gracias, pero ¿por qué?
-Porque…-inspiró profundamente- te quiero.
Nigel desvió la mirada y su corazón empezó a palpitar con muchísima más fuerza. Su respiración se entrecortaba y no sabía que pensar. Vanesa le abrazó mucho más fuerte mientras varias lágrimas resbalaban por su rostro. Apartó la cara de él, los dos se miraron intensamente y ella le besó.

miércoles, 5 de enero de 2011

Presentación

Hola a todos los navegantes de internet que han decidido pasarse por aquí, ya sea porque os gusta leer o para curiosear de que trata este blog. Quiero daros la bienvenida a un blog dónde voy a colocar narraciones inventadas por mí. A mí me gusta mucho escribir, pero siempre por una cosa o por otra no lo hago. Así que he decidido abrir este blog para poder tener una escusa para ponerme a escribir y terminar las historias que he empezado.
He decidido que cada cierto tiempo iré actualizando el blog con nuevos capítulos de mis historias, aun que de vez en cuando también colocaré diferentes tipos de escritos como narraciones cortas o incluso poemas si me inspiro.
Solo me queda desear que disfruteis leyendo mis historias y podais sentir lo que yo siento al escribirlas.